La entrevista periodística es mucho más que una conversación. Es un instrumento de producción de información que, cuando se ejecuta con rigor metodológico, permite acceder a conocimientos, experiencias y perspectivas imposibles de obtener por otras vías. Sin embargo, su aparente naturalidad esconde un proceso técnico exigente que todo comunicador debe dominar.
1. La preparación: el trabajo invisible que define el resultado
Antes de formular una sola pregunta, el periodista debe conocer profundamente a su entrevistado: su trayectoria, sus declaraciones públicas anteriores, los contextos en los que se ha expresado y, crucialmente, los temas que evita o sobre los que ha guardado silencio. Esta investigación previa cumple una función doble: permite formular preguntas pertinentes y transmite al entrevistado que el periodista es un interlocutor serio.
El académico argentino Ernesto Villanueva, en su trabajo sobre entrevistas de investigación publicado por la Universidad de Buenos Aires, señala que "el 70% del éxito de una entrevista está determinado por la calidad de la preparación previa". Esta afirmación, aunque cuantificada con cierta arbitrariedad, refleja un consenso profesional ampliamente compartido.
La preparación incluye también la definición del objetivo informativo: ¿Qué nueva información busco obtener? ¿Qué hipótesis quiero confirmar o refutar? ¿Qué ángulo editorial tiene esta entrevista dentro del artículo o reportaje mayor? Sin respuestas claras a estas preguntas, la entrevista corre el riesgo de convertirse en una conversación bien intencionada pero editorialmente difusa.
"La mejor entrevista es aquella en la que el periodista habla menos, escucha más y guía sin que el entrevistado lo perciba."— Leila Guerriero, periodista argentina
2. Tipología de preguntas: herramientas para cada momento
No existe una única forma de preguntar. El periodista competente conoce los distintos tipos de preguntas y sabe elegir cuál aplicar en función del momento de la entrevista y del perfil del entrevistado.
Preguntas abiertas
Son las que ofrecen al entrevistado mayor espacio de expresión. No insinúan respuestas específicas y permiten que emerjan perspectivas inesperadas. "¿Cómo llegó usted a interesarse por este tema?" es una pregunta abierta clásica. Son ideales para el inicio de la entrevista, cuando se busca construir confianza y obtener relatos extensos.
Preguntas de seguimiento o profundización
Estas preguntas se construyen a partir de lo que el entrevistado acaba de decir. "Mencionó que hubo presiones externas; ¿puede describir de qué tipo?" es un ejemplo. Requieren que el periodista escuche activamente y evite seguir mecánicamente su guión preparado. Son las preguntas que distinguen a los periodistas de los entrevistadores rutinarios.
Preguntas de contraste o confrontación
Presentan al entrevistado información que contradice su posición o sus declaraciones anteriores. "Usted afirmó en marzo que no conocía el informe; sin embargo, los documentos que tenemos indican que fue enviado a su despacho en enero. ¿Cómo explica esa discrepancia?" Son herramientas esenciales en el periodismo de investigación, pero deben emplearse con precisión factual absoluta para evitar demandas o descrédito profesional.
Preguntas hipotéticas
Invitan al entrevistado a especular o a proyectar escenarios. "Si la nueva legislación se aprueba, ¿qué impacto tendría en el sector?" Útiles en entrevistas de análisis y prospectiva, pero deben señalarse claramente para no confundir especulación con información confirmada.
3. La escucha activa: el diferencial del buen periodista
En la tradición de los grandes entrevistadores latinoamericanos —desde Rodolfo Walsh hasta Elena Poniatowska— hay un rasgo común: la capacidad de escuchar de un modo que va más allá de la mera recepción de palabras. La escucha activa implica atender no solo el contenido declarado sino también las vacilaciones, las repeticiones, los cambios de tono, los temas que el entrevistado introduce de forma aparentemente casual y los silencios estratégicos.
Una técnica práctica ampliamente recomendada es la del "silencio intencionado": cuando el entrevistado termina de responder, el periodista no lanza inmediatamente la siguiente pregunta sino que mantiene unos segundos de silencio. En muchos casos, el entrevistado —incomodado por esa pausa— agrega información que no habría dado de otro modo. Es una herramienta sutil pero muy efectiva.
Checklist de preparación para entrevistas periodísticas
- Investigar la trayectoria pública y privada del entrevistado
- Relevar declaraciones anteriores sobre el tema en cuestión
- Definir el objetivo informativo central de la entrevista
- Preparar un guión de preguntas ordenado de menos a más sensible
- Identificar posibles contradicciones o inconsistencias que confrontar
- Verificar el contexto de la información que se manejará
- Acordar condiciones de la entrevista (on the record, off the record, grabación)
- Elegir el ambiente más propicio para el tipo de entrevista previsto
4. El lenguaje no verbal en la entrevista presencial
Cuando la entrevista se realiza de forma presencial —una modalidad que los expertos siguen considerando superior para las entrevistas de profundidad—, el periodista debe prestar atención al lenguaje corporal del entrevistado. La postura cerrada (brazos cruzados, cuerpo inclinado hacia atrás) puede indicar incomodidad con la línea de preguntas. El contacto visual evasivo al hablar de un tema específico puede señalar tensión o falta de certeza. Las micro-expresiones faciales, aunque difíciles de analizar sin entrenamiento, ofrecen pistas sobre el estado emocional del interlocutor.
Paralelamente, el periodista debe gestionar su propio lenguaje corporal. Una postura abierta, ligeramente inclinada hacia adelante, transmite interés genuino. Asentir con la cabeza —sin exceso— indica que se está procesando lo que se escucha. Evitar el uso compulsivo del teléfono o de la computadora durante la entrevista es fundamental para construir un clima de confianza.
5. La entrevista en entornos digitales y remotos
La proliferación de herramientas de videoconferencia ha transformado las condiciones de producción de entrevistas. En el contexto argentino, donde la extensión geográfica dificulta los encuentros presenciales, plataformas como Zoom, Google Meet o Teams se han convertido en herramientas cotidianas del periodismo. Sin embargo, la entrevista remota presenta desafíos específicos: la calidad del audio y video puede afectar la percepción de credibilidad, las pausas de transmisión pueden malinterpretarse como silencios intencionales, y la ausencia de un contexto físico compartido reduce las claves contextuales disponibles para ambas partes.
Algunas recomendaciones técnicas básicas para entrevistas remotas: acordar con anticipación la plataforma y verificar que ambas partes tienen acceso estable; informar al entrevistado que la sesión puede ser grabada (con su consentimiento explícito); usar auriculares para mejorar la calidad de audio; elegir un fondo neutro que no distraiga; iluminar el rostro desde adelante para mejorar la legibilidad visual.
6. La construcción de la relación con las fuentes
En el periodismo de largo plazo, la relación con las fuentes trasciende la entrevista puntual. Los comunicadores que construyen redes sólidas de fuentes confiables tienen acceso a información que otros no obtienen. Esta construcción requiere tiempo, coherencia ética y capacidad de demostrar que la confidencialidad será respetada cuando corresponde.
El periodista y académico Omar Rincón, en su análisis de las prácticas periodísticas latinoamericanas contemporáneas, distingue entre "fuentes de acceso" (personas que se contactan para obtener datos puntuales) y "fuentes de confianza" (interlocutores que brindan contexto, perspectiva y acceso a otras fuentes). Las segundas son las que definen la calidad del periodismo de profundidad.